El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, inauguró una nueva base operativa del Comando Radioeléctrico en avenida Galicia al 2300, en la ciudad de Santa Fe, y en ese marco realizó una reflexión sobre los violentos ataques protagonizados por menores.
Más allá de la inauguración de la nueva base, el acto estuvo marcado por el análisis de Cococcioni sobre los recientes hechos de violencia extrema en la provincia, particularmente el crimen de Jeremías Monzón y el ataque a la adolescente de 15 años en San Cristóbal, donde hay menores involucrados.
Cococcioni sostuvo que estos hechos vuelven imprescindible abrir una discusión nacional sobre el esquema de responsabilidad penal juvenil: “No estamos yendo a la fácil de decir que todo se soluciona con bajar la edad. Pero ante hechos de violencia desmedida y desproporcionada, no puede no haber una instancia de responsabilización y asignación de consecuencias”.
El funcionario fue categórico al diferenciar conductas menores de delitos extremos: “Una cosa es el que roba un caramelo en un kiosco. Otra cosa es el homicidio o las lesiones graves. Nadie puede decir que un chico de 14 años no comprende la criminalidad de matar o causar un daño extremo. Esa prohibición está inscrita en nuestra cultura desde hace siglos”.
Y agregó: “Hoy el Estado tiene herramientas muy limitadas porque se trata de menores no punibles. Las respuestas son esencialmente asistenciales, pero no penales. En determinados casos, creemos que debería poder discutirse una institucionalización más fuerte y medidas con consecuencias reales”.