La Cámara de Diputados aprobó hoy el proyecto de ley Hojarasca, la iniciativa impulsada por el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que lidera Federico Sturzenegger para depurar el digesto jurídico con la derogación de más de 70 normas que quedaron obsoletas.
La iniciativa recibió 138 votos positivos, 96 negativos y nueve abstenciones, y fue girado al Senado donde el Gobierno espera que obtenga la sanción definitiva.
En la misma sesión se votará más tarde el proyecto que redefine el alcance geográfico del régimen de subsidios al consumo de gas por “zona fría”, además de la aprobación de una serie de tratados y convenios internacionales, y la entrega de la medalla de honor a veteranos de Malvinas.
El presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Bertie Benegas Lynch (LLA), destacó el proyecto de Ley Hojarasca para derogar normas obsoletas o inútiles y lo contrapuso con la pulsión que le atribuye a la política tradicional de acumular regulaciones sin límites para “hacerle la vida imposible” al ciudadano argentino “de bien”.
“Creen que estamos para guiar, para controlar, para auditar, para monitorear, para intervenir, y para agravar cada paso del ciudadano haciéndole la vida absolutamente imposible y no se dan cuenta que en un país civilizado la regla son los derechos, la libertad y las autonomías individuales, y la excepción son las normas y regulaciones, que vienen a tapar aspectos grises y de interpretación de la Constitución”, consideró.
Para el miembro informante del oficialismo, “esto se debe en buena medida a que buena parte de nuestros pares desconocen que el derecho y el gobierno es anterior a la ley”.
“Los gobiernos no nos otorgan derechos, sino que nos reconocen derechos”, apuntó el economista libertario, que agregó que “la degradación del derecho viene cuando pensamos que una ley es justa por la cantidad de manos levantadas”. Benegas Lynch sostuvo que “las regulaciones, las leyes y las normas son para proteger la vida, la propiedad y el derecho”. “No es el derecho a la felicidad o como se dice ahora el derecho al futuro”, siguió el diputado de La Libertad Avanza.
“Medir la calidad legislativa por la cantidad legislativa es lo que he observado en estos dos años y medio. Es francamente patético y resulta ser una carrera para acumular proyectos en comisiones, y hasta los autores no tienen el menor interés en que vean la luz del recinto”, cuestionó.